Trastorno de estrés postraumático complejo

Advertencia de desencadenantes:

En esta parte publico textos sobre mi propio proceso de tratar mi trauma complejo o trastorno de estrés postraumático complejo, y otros temas relacionados. Estos son textos que escribí en su momento, y escribir estos textos fue casi siempre también un proceso terapéutico.

Todo comenzó en el verano de 2016, cuando el trauma de mi infancia me hizo imposible continuar "funcionando", y la pregunta de si fui o no abusado sexualmente en mi infancia fue dominante, una obsesión. Con esto comenzó mi búsqueda, por el niño que era yo, para reconectarme con el dolor y el miedo de mi infancia. Fue el comienzo de un proceso bastante doloroso de enfrentar el TEPT complejo. Y todavía estoy en el proceso de averiguar cómo tratar el tema del abuso sexual en la infancia, pero cada vez tengo más claro que soy une superviviente de abusos sexuales en mi infancia.

El confinamiento durante la crisis de salud causada por COVID-19 en la primavera de 2020 causó un prolongado flashback, y especialmente flasheé de vuelta a mi adolescencia, a la sensación de impotencia, de no poder escapar de una situación dolorosa. Pero también recordé otros aspectos de mi primera infancia: textos como Cayendo? o La casa de mis miedos son el resultado de este proceso. Afortunadamente, esto me impulsó a profundizar en mi trauma complejo y me permitió dar grandes pasos hacia la recuperación.

Ahora entiendo mi trauma como un trauma complejo, y ponerle un nombre me ayuda a entender lo que realmente está pasando. Ahora estoy en un largo camino de recuperación.

El proceso no ha terminado, y sigo añadiendo nuevos textos cuando me apetece.

Abuso sexual y sanar mi niñe interior

Deviant Daeva escribe en un artículo sobre el TEPT complejo y la sanación del niñe interior: "Las víctimas de traumas complejos a menudo han pasado por abusos, negligencia y abandono a largo plazo durante la infancia.

¿Quién es Angélique? Y, ¿Qué tiene que ver ella con mi identidad de género?

Otra vez me viene Angélique, y esta vez en el contexto de mi identidad de género desde la infancia, que es el tema que me esta removiendo toda la esta semana. Pero, en la realidad no tengo casi ningunos recuerdos de Angélique. El 23 de diciembre del año pasado escribí sobre Angélique:

Mi identidad de género desde la infancia

Desde unas semanas estoy reflexionando más sobre el desarrollo de mi identidad de género desde mi infancia. Hace siete semanas escribí sobre mi preguntas respeto a la identidad de género de mi niñe interior, y unos días más tarde sobre replantearme el desarrollo de mi identidad de género desde mi infancia.

Abuso sexual y sanación

Hace poco más de tres semanas escribí sobre afrontar (mal) el abuso sexual, y aunque sentí que lo estaba afrontando mal, al mismo tiempo fue el fin de mi diálogo interno permanente sobre el abuso sexual en mi infancia. Escribí:

Abuso sexual – y empezar a sanar

Desde hace dos semanas empecé a aceptar el abuso sexual en mi infancia como una realidad. Escribí hace dos semanas sobre mis dificultades para afrontar esta realidad – el abuso sexual. Y, la realidad es que sigo con mucho dolor, y cada vez con más rabia, más ira. Pero, mi diálogo interno permanente definitivamente se acabó.

¡Ira! (y insomnio)

¡Ira!
¿Qué hago con la ira a la una de la noche?
Me imagino ir a la casa de mi padre. Supongo que todavía vive en la casa. Realmente no lo sé. Ni sé si todavía vive. Ojala no. Aunque me gustaría saberlo para poder celebrarlo.
¡Ira!
Me imagino ir a su casa en Alemania, me imagino llamar a la puerta, y cuando abre empujarlo hacia dentro, pegarlo. Pegarlo hasta se queda inconsciente.
Me imagino tomar un martillo y romper los cristales de todas las ventanas de la puta casa.

Afrontar (mal) el abuso sexual en la infancia

¿Abuso sexual? ¡Abuso sexual! ¡Mierda! Me siento abusade, violade. Siento asco, miedo, dolor e ira. Siento … no sé qué. Siento que habito un cuerpo utilizado por otros – por mi padre, mi hermano. Siento su invasión en mi cuerpo, este cuerpo de une niñe de siete, ocho o nueve años, pero también siento mi “cooperación”, mi “participación” en mi propio abuso. La polla chupaba yo. Un acto activo. Con asco, sí, con miedo, sí, pero la chupaba.

DIALOGO INTERNO PERMANENTE

Imágenes
Imágenes de mierda
Yo, de niñe
¿De siete años? ¿Ocho? ¿Nueve?
Yo, de niñe
Mirando una polla erigida
Mirándola
Con miedo
Y lloro
Lloro, lloro, lloro

Imágenes
Imágenes de mierda
Imágenes intrusivas
Pero, ¿qué me dicen?
¿Son imágenes reales? ¿Fantasías?
¿Me cuentan algo de mi pasado, de mi infancia?
¿Abuso sexual?
Es mi diálogo interno permanente

Ira – y matar a mi madre y mi padre lentamente

No quiero volver a ver el mundo de esa manera
No quiero sentirme tan débil e insegure
Como si fueras mi puto proxeneta
Como si yo fuera tu puta de mierda

Oscureceme
Quiero mear en las paredes de tu casa
Quiero cortar esos anillos de latón
De tus putos dedos gordos
Como si fueras un rey
Como si, como si, como si
Oscureceme

Mi niñe interior y abuso sexual

Mis “encuentros” o “conversaciones” con mi niñe interior todavía no han podido acabar con mi diálogo interno permanente sobre el tema de abuso sexual. ¿Realmente he asumido un ‘sí’ rotundo respeto al abuso sexual en la infancia? Hace casi dos meses escribí:

Páginas

Suscribirse a Trastorno de estrés postraumático complejo