Para el 25N: (no) poner limites y trauma complejo

En mi querido grupo queer de Disidencias del Sur empezamos a trabajar sobre violencias machistas dentro del y hacia el colectivo LGBTIQA+ para el 25 de noviembre. Un trabajo importante y necesario, como se suele visibilizar solo la violencia machista dentro de un marco cisheteronormativo: hombre cis hetero hacia la mujer cis hetera. Nosotres pensamos que la violencia machista nos atraviesa a todes. Solo hay un problema – este trabajo también potencialmente te conecta con tu propio trauma, y esto es lo que pasó a mi. Una trauma del que ni estaba consciente. En los últimos años ya he trabajado mucho mi trauma complejo en sus varios aspectos, pero ahora empezaba a darme cuenta de un trauma del que no tenia ni idea que existía.

Poco a poco me vinieron recuerdos de mi última relación afectiva sexual – que terminó hace 13 años. Entonces todavía me autodefiné como hombre queer, y la relación fue con una persona que entonces también se definió como hombre. Tuvimos una relación de ocho años, y vivimos seis años juntes. Una relación en la que el sexo fue muy importante, y, quizás, la principal manera de intimar. Estoy consciente de que entonces al menos yo todavía estuve tan desconectade de mis emociones que casi es una sorpresa que fui capaz de sentir amor.

Hasta poco mi interpretación ha sido que en un momento de la relación empezaba a conectar con mi trauma complejo, y a partir de entonces todo se volvió difícil. Aunque el trauma complejo tiene un papel importante en esta historia, ahora me estoy dando cuenta del trauma propio de esta relación.

El primer recuerdo (o, más bien, fragmento de recuerdo) que me vino es que una vez (¿una vez?) cuando mi pareja me penetraba solo pensaba en “¿cuando va a terminar?”. Lo sé, muches de nosotres hemos pasado por esto, pero era algo del que me había completamente olvidado. ¿Por qué me vino este recuerdo en estos días?

Unos días más tarde, empezaba a recordarme que ciertas practicas sexuales que siempre había disfrutado empezaron a darme asco en un momento. No sé cuando. Pero seguía a practicarlas, disimulando mi asco. Hasta – hasta que no pude más. Hasta que mi dolor era tanto, que empezaba a negarme a tener sexo, pero incapaz de explicarlo.

Algo había pasado que tenia que ver con mis limites, o, más bien, con mi incapacidad de al primero identificar a mis limites. Entonces, mi pareja estaba sobrepasando mis limites en muchos ocasiones, sin que me daba cuenta. Solo, no darse cuenta no significa que no hay dolor. Solo no te das cuenta en el momento, y el dolor se queda almacenado en tu cuerpo.

Entonces, me pregunto: ¿es violencia machista cuando una persona sobrepasa los limites de otra persona, y esto persona ni darse cuenta, ni marca sus limites? Hay dolor y daño, en cierta manera hay violencia, pero, ¿quien esta ejerciendo esta violencia?

Estoy consciente de que mi incapacidad de identificar a mis limites tiene mucho que ver con mi trauma complejo. Pete Walker, en el libro TEP complejo: De Sobrevivir a Prosperar: Una guía y mapa para recuperarse del trauma infantil, nombra a la negligencia emocional como herida central en el TEPT complejo. Escribí hace más de un año:

La negligencia emocional fue una realidad de mi vida, de los primeros 20 años de mi vida. También había algo de violencia arbitraria, sobre todo por parte de mi madre, y las invasiones en mi espacio intimo (mi madre abriendo la cortina de la ducha y mirándome, pero también tanto mi madre como mi padre entrando en mi habitación sin ningún aviso previo). No sé si más allá había abuso sexual, y ya no me importa. Nunca lo voy a saber, y realmente esta negligencia emocional ya es más que suficiente. Fue altamente traumatizante.

Hace poco leí sobre el apego ansioso en la web de la CPTSD Foundation (Fundación TEPT complejo), y una parte me quedó grabada en mi memoria: “Una madre que fue criada por una madre ansiosa y ambivalente a menudo tratará de vivir su vida indirectamente a través de sus hijos. Se vuelven insensibles e intrusivas confundiendo su hambre emocional con lo que significa mostrar un amor genuino por sus hijos.

Tengo pocos recuerdos de situaciones concretas con mi madre de estos 22 años de mi vida – quizás cuatro – y todos traumáticos. Además del recuerdo de la ducha anteriormente mencionada me vienen sus intrusiones: acariciarme y tocarme en contra de mi voluntad, con un rechazo claramente expresado. No tengo ningún recuerdo de los primeros 10 años de mi vida, y desde entonces solo me quedan recuerdos de intrusiones, y cada intrusión se convirtió en una piedra más en mi trauma complejo.

¿Para qué sirve darte cuenta de tus limites cuando a nadie les importan tus limites? ¿Para qué sirve darte cuenta de tus limites si todes los van a ignorar, y hacer contigo que quieren, para satisfacer a sus necesidades? Mejor no darse cuenta, disociarse por completo – duele menos. Duele menos en el momento, pero el dolor se queda en tu cuerpo, y además pierdes tu capacidad de identificar a tus limites.

 

Entonces, volviendo a la relación con mi pareja, no me daba cuenta de mis limites, como consecuencia de mi trauma complejo. Y cuando me daba cuenta era demasiado tarde, y tampoco me sentía capaz de expresar lo que me estaba pasando. Me venía la imagen de mi en la ducha y mi madre – otra conexión con mi trauma complejo. No entendía lo que significaba, pero intuía que tenía que ver con mi rechazo a seguir con relaciones sexuales.

La verdad es que en esta relación hablamos poco de nosotres, de nuestros sentimientos, de lo que nos estaba pasando. Creo que hablaba del odio hacia mis padres, y de no tenia recuerdos de mi infancia (entonces pensaba de los primeros seis años de mi vida, pero realmente son más bien diez). Más allá, nada. Y cuando me venía la imagen de la ducha y mi madre, creo que me entraba miedo. Miedo a lo que llamo ahora la caja de pandora de mi trauma. Quizás más que una falta de confianza (entonces mi capacidad de confiar era bastante limitada) tenia miedo de abrir esta caja de pandora a poner en palabras esta imagen y decirlas en voz alta. Tenia miedo de no poder afrontarme con esta caja de pandora. Tenia miedo de que una vez abierta la caja de pandora, no habría marcha atrás. Y no dije nada. No fui capaz de explicarme, y tampoco fui capaz de terminar la relación. Seguimos un año sin sexo, y pude ver el sufrimiento que estuve causando a mi pareja, pero fui incapaz de decir algo, de explicarme.

Al final fue el quien terminó la relación. Para mi siguieron seis o siete años durante los que realmente caí en un mundo muy oscuro, aparentemente funcionando hacia fuera. Creo que nadie se daba cuenta de la oscuridad que llevaba dentro en estos años. Hasta verano de 2016, cuando empecé a romperme y caer por completo.

Desde entonces, poco a poco, me estoy recuperando. Y, a veces, como ahora, abro otra vez, sin intención, la caja de pandora de mi trauma, y me quedo sorprendide que todavía contiene cosas de las que no sabía nada. ¿Cuantas más?

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