Miedo. Dolor.

Ayer, después de escribir sobre la “nueva normalidad” y mi trauma complejo, me quedé todo el día con el dolor en el pecho y el miedo en el estomago, y la espalda muy tensa. Al terminar la traducción al español, escuche musica y luego me preparé el almuerzo. Llegaron amigas de mis compañeras de piso, y me sumé un rato a ellas en nuestra azotea. Estuve, pero realmente no estuve presente. Mi mente estuvo en otro lugar, y me costó mucho seguir la conversación, de participar ni hablar. Necesitaba estar sole, con mi misme, y fui a mi habitación para escuchar más musica, esta vez con auriculares a un volumen bien alto. El dolor y el miedo continuaron, y decidí hacer un pequeño paseo camuflado de compras (compré pañuelos y humus). En el camino estuve al borde del llanto. A la vuelta más musica, y luego me tomé un baño largo (90 minutos), que tampoco me sirvió para tranquilizarme, ni relajar la tensión en mi cuerpo.

Salí para otro paseo (ya era la hora permitida, y no llovía), y fui al río. Por la lluvia hubo menos gente (suerte!), y paseé lentamente por el río, y luego volví a casa. Durante todo el camino se quedaron tanto el dolor como el miedo. No me recuerdo en que pensaba, o si pensaba en algo concreto. Al menos el paseo me sirvió para un poco relajar la espalda.

El resto de la tarde escuche más musica y bebí unas copas de vino. A la medianoche me acosté, y me sentí un poco más tranquile, pero temía la noche, el dolor y el miedo. Y así fue. Puse musica tranquila (Jan Garbarek Group: Rites), pero cuando apagué la luz vinieron el dolor y el miedo con fuerza. Lloré, probablemente media hora. Intenté concentrarme en mi respiración y respirar más profundo. Abrí mis ojos y me puse boca arriba. Con mis manos grabé a los dos lados mi futón, intenté respirar más profundo, y empecé a decirme “Aquí estás segure”, o “Este es un/tú espacio seguro” y “No pasa nada” o “No eres este niñe”. No solo lo pensé, lo dije, aunque en voz baja. Empecé a decir “No te toca nadie”, pero al primera me costó decirlo (dije algo así como “No te pocata nadie”). Y tampoco ayudó, al contrario: subieron el dolor y el miedo. Luego pasé al inglés: “This is a/your save space”. También encendí la luz. No fue capaz de ni pensar ni decirlo en alemán – solo con pensarlo en alemán aumentaron el miedo y el dolor. Pensé en algo que me escribió mi padre hace cuatro años, que “mis problemas” empezaron cuando tenía un año y medio, nació mi hermana y tuvieron que echarme de su habitación y ponerme en una cama en una habitación compartida con mi hermano mayor (un año mayor). El miedo y el dolor que sentí ayer en la cama, ¿fueron el miedo y dolor de este pequeño niño? No lo sé. No me recuerdo de nada. Solo sentí este miedo y este dolor.

Volví a llorar varias veces, y volví a decirme en inglés “This is a/your save space”, en voz cada vez más alta. Tuve ganas de gritar, pero no lo hice para no despertar a mis compañeras de piso. Pensé en hacerme una infusión, pero no confié en mis piernas para bajar la escalera de mi cama.

No sé cuanto tiempo pasé así. ¿Dos horas? ¿Tres horas? Cada vez cuando cerré los ojos el miedo y el dolor aumentaron. Por fin, todavía con la luz encendida, encontré sueño, quizás unos 15 o 30 minutos. Me desperté a las 3:30h con la luz todavía encendida, pero un poco más tranquile. Tuve que ir al baño para mear, y luego por fin pude apagar la luz y encontré sueño bastante pronto.

Me desperté demasiado temprano, a las 6:30h de la mañana, con la espalda muy tensa y el estomago contraído por miedo, pero no sentí el dolor, al menos inicialmente. Era demasiado temprano para levantarme. Probablemente una hora más tarde volví a poner musica tranquila (Pat Metheny: As falls Wichita, so falls Wichita Falls y Works II), e intenté a relajar. Volví a llorar un poco, pero no mucho. Volvió algo de dolor. Me levante para hacerme una infusión, y volví a la cama. Por fin, bajaron el dolor y el miedo, aunque no desaparecieron por completo.

Brevemente pensaba en la dirección de la casa donde vivía en Londres durante seis años con mi entonces pareja. Era un espacio seguro durante mucho tiempo, pero dejaba de serlo al final. Algo pasó, y me volvió al recuerdo de mi en la ducha y mi madre entrando, abriendo la cortina y miranda hacia mis genitales (¿me tocaba?). A partir de este momento no fue capaz de disfrutar del sexo, hasta negarme al final por completo. Tardé meses en darme cuenta de lo que me pasaba, y nunca fue capaz de expresarlo, de hablar con mi entonces pareja sobre esto – por vergüenza, falta de confianza, no lo sé. Fue el inicio del fin de nuestra relación. Fue un fin lento y muy doloroso. Para mi, y más aún para el. Lo siento mucho.

Poco antes de las 10:00h me levante por fin de verdad, y desayuné. Ahora, me quedo un poco más tranquile, pero con el estomago algo contraído y la espalda algo tensa. Pensar en el día de hoy me da miedo.

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