La esencia de mi torpe infancia

Quiero ser une amateure
Volver a ser como antes
Quiero bajar a la esencia, a la esencia
Bajar a la esencia de mi torpe infancia
Quiero ser
Esencialmente sin filtro, libre”

Ezra Furman, Amateur

Esta semana me ha removido mucho la pregunta “¿Quién era yo de niñe?” O, en palabras de Ezra Furman, “¿Qué es la esencia de mi torpe infancia?” El martes en la playa de Matalascañas, escuchando a la canción Amateur de Ezra Furman, una canción que probablemente he escuchado cien veces, de repente empecé a llorar escuchando a la letra “Quiero bajar a la esencia, a la esencia, bajar a la esencia de mi torpe infancia” (original en inglés), y me hice la pregunta “¿Qué es esta esencia?, ¿Quién soy yo?”.

La noche del martes al miércoles, una noche típica de insomnio, despertándome ya a las cuatro de la mañana, volví a esta pregunta. Empecé a pensar en esta esencia de mi de niñe de quizás nueve, diez años, y lo primero que me vino a la cabeza era el abuso sexual, seguido por el abandono emocional, y otra vez empecé a llorar. ¿Puede ser esto la esencia de mi infancia, el abuso, el abandono? ¿No había nada más en la vida de este niñe? Luego me vino el tema de la identidad de género, el miedo, la soledad, la sensación de no encajar en nada… Pero, ¿no había nada positivo en la vida de este niñe? ¿No había nada que le gustaba, que disfrutaba?

Pensé en su maqueta de trenes en el sótano, que por cierto era algo que le gustaba, que usaba para crear su propio mundo al que podía escapar en su imaginación. Pero, otra vez, el recuerdo de la maqueta de trenes se mezcló con las imágenes del abuso sexual, algunos al lado de esta maqueta de trenes. No había absolutamente ningún espacio seguro en esta casa de mi infancia y adolescencia. Ni el sótano con la maqueta de trenes, ni la habitación compartida con mi hermano mayor.

Más tarde me vino la bicicleta. No sé si ya con nueve o diez años, pero seguramente algo más tarde, cuando este niñe iba al instituto, la bicicleta se convirtió en un símbolo de la libertad, en una herramienta para escapar de esta casa insegura. Tengo algunos recuerdos muy borrosos de ir en bici con un amigo a un pueblo al lado donde vivía un hombre que tenia una maqueta de trenes más grande y también vendía partes de segunda mano. Íbamos a veces solo para mirar, otras veces, cuando habíamos ahorrado algo de dinero, para comprar otra locomotora, otro vagón, otra casa.

No tengo casi nada de recuerdos. ¿Iba sole a la piscina en la bici, o en verano a un lago cerca? No lo sé, pero si la bici era mi herramienta para visitar a une de mis poques amigues, o simplemente para escapar. Simbolizaba mi libertad, y lo hace también al día de hoy.

Pero, volviendo a la pregunta de mi torpe esencia de la infancia, la pregunta de quién soy yo ahora, me quedo sin respuesta. No soy esencialista, pero lo que era yo de niñe es una parte de quién soy yo ahora, es parte de mi raíz, y me duele pensar que esta raíz es principalmente el abuso sexual y el abandono emocional. Me gustaría poder identificar otros aspectos de esta “torpe esencia”, de esta raíz de quién soy yo ahora. ¿La resiliencia? Quizás sí, como este niñe ha sobrevivido una infancia durísima, y esto requiere una gran resiliencia. ¿Los sueños, la capacidad de imaginarme otro mundo mejor? Quizás también, porque era algo necesario para sostenerme de niñe, imaginarme otro mundo y escapar a este mundo.

No sé. Me ha costado mucho escribir este texto. La pregunta de mi torpe esencia de la infancia, esta pregunta que se queda sin una respuesta de algo positivo, me causa mucho dolor, mucha tristeza. Me conecta con el abuso, con el abandono. Sé que esto es mi pasado, qué ahora soy otra persona, que tengo una red de amigues que me quieren, me apoyan. Y me apoyo en mi presente. Soy consciente de que tanto el abuso como el abandono emocional son parte de quién soy yo ahora, pero me gustaría también encontrar unas raíces algo más agradables, algo más positivas.