Abuso sexual e incertidumbre: de un “No lo sé, probablemente no” a un “más probablemente algo ha pasado”…

Vivir con incertidumbre sobre un posible abuso sexual es una putada. Es difícil gestionar el dolor de un pasado desconocido, sobre todo cuando las emociones de tu pasado empiezan a atormentarte.

Hace cinco años el tema de un posible abuso sexual fue tan dominante que me hizo romperme por completo. Me llevó a buscar ayuda profesional, pero también a abrirme a mis amistades. Sabía que no pude continuar intentando resolver mis problemas conmigue misme, que necesitaba ayuda, y que necesitaba conectar a un nivel mucho más profundo con mis amistades.

Trabajando con mi terapeuta durante años conseguí identificar sobre todo el abandono emocional durante mi infancia y adolescencia como la fuente principal de mi trauma – un trauma complejo. En la web de la Fundación TEPT complejo (CPTSD Foundation) explican el trauma complejo así: “El TEPT complejo surge como respuesta a una traumatización crónica en el transcurso de meses o, más a menudo, de años. Esto puede incluir abusos emocionales, físicos y/o sexuales, violencia doméstica, ... ... y más. Aunque hay circunstancias excepcionales en las que los adultos desarrollan el TEPT-C, se observa con mayor frecuencia en aquellos cuyo trauma se produjo en la infancia”.

No tengo ningunos recuerdos, y de una manera era claro que nunca voy a saber si hubo abuso sexual en mi infancia o no. Trabajamos el abandono emocional, y conseguí llegar a aceptar la incertidumbre sobre un posible abuso sexual, quedándome en un “No lo sé, probablemente no”. A veces, cuando otros temas me tiraron hacia abajo, esto se convirtió (brevemente) en un “No lo sé, probablemente sí”, pero en lo general me quedé con el “Probablemente no”. Hasta hace poco.

Conectar con el trauma de mi última relación afectiva sexual – que terminó hace 13 años – me hizo conectar otra vez con esta parte del trauma de mi infancia. Hace tres semanas escribí sobre este trauma:

Hasta poco mi interpretación ha sido que en un momento de la relación empezaba a conectar con mi trauma complejo, y a partir de entonces todo se volvió difícil. Aunque el trauma complejo tiene un papel importante en esta historia, ahora me estoy dando cuenta del trauma propio de esta relación.

El primer recuerdo (o, más bien, fragmento de recuerdo) que me vino es que una vez (¿una vez?) cuando mi pareja me penetraba solo pensaba en “¿cuando va a terminar?”. Lo sé, muches de nosotres hemos pasado por esto, pero era algo del que me había completamente olvidado. ¿Por qué me vino este recuerdo en estos días?

Unos días más tarde, empezaba a recordarme que ciertas practicas sexuales que siempre había disfrutado empezaron a darme asco en un momento. No sé cuando. Pero seguía a practicarlas, disimulando mi asco. Hasta – hasta que no pude más. Hasta que mi dolor era tanto, que empezaba a negarme a tener sexo, pero incapaz de explicarlo.

Y hace una semana escribí sobre uno de mis últimos flashbacks emocionales:

Pensé en el trauma de mi última relación, pensé en el sexo, y otra vez no tuve claro si estuve pensando en el sexo con mi entonces pareja o en otro sexo, cuando era niñe. No tengo recuerdos, y solo me vinieron unos pensamientos poco claros.

Entonces, este trauma de mi última relación me conectaba con el tema del abuso sexual en mi infancia. Me recordaba de que empezaba a romperme exactamente con esta pregunta hace cinco años: ¿fui yo víctima de un abuso sexual en mi infancia? Me recordaba que siempre me fascinaban las novelas con tema de abuso sexual infantil – pienso en Scott Heim’s Mysterious Skin, que leí en 1996 (!), Sulayman X’s Bilal’s Bread, o Hanya Yanagihara’s A Little Life (Tan poca vida). También me recordaba que el primer libro que me compré cuando colapsé en agosto de 2016 fue Richard B. Gartner’s Beyond Betrayal. Taking charge of your life after boyhood sexual abuse (Más allá de la traición. Tomar las riendas de tu vida después de un abuso sexual en la infancia – especialmente un abuso sexual sufrido como niño).

A partir de este momento mi relato sobre un posible abuso sexual en mi infancia – el “No lo sé, probablemente no” dejó de funcionar. Entré en un bucle sin salida, una búsqueda de certeza que me llevó al sufrimiento. Hace una semana saqué el libro de Richard B. Gartner de mi estantería y intenté releerlo. Conseguí solo leer la introducción, llorando con cada palabra. Luego tuve el libro en mi mesita, y siempre llevé el libro en mi mochila cuando fui a un bar o café para desayunar y escribir en mi diario – pero nunca más estuve capaz de abrir el libro. Y hace dos días, cuando estuve sentade al lado del río Guadalquivir en Sevilla, tuve el impulso de tirar el libro al río. No lo hice, y parcialmente por miedo de tirarme detrás del libro para recuperarlo…

Muchos días estuve puro miedo. O, más bien, estuve oscilando entre miedo y disociación, como mi cuerpo y mente no estuvieron capaz de soportar tantas emociones dolorosas, tanto miedo. Fue muy raro a veces darme cuenta que no sentía absolutamente nada. Muchas veces se quedaba un nudo en mi estomago, pero no sentía nada. Y luego volví a conectar con el miedo y me puse a llorar, un llanto lleno de miedo.

En mi última sesión de terapia trabajamos principalmente sobre este tema, sobre como llevar la incertidumbre respeto a un posible/probable abuso sexual en mi infancia. La incertidumbre es una putada, pero si es imposible conseguir certeza, no hay otra manera que vivir con la incertidumbre. Más allá de mi relato de anterior – “No lo sé, probablemente no” – siempre sabía que se trató de un miedo de mi pasado, que he sobrevivido lo que sea, y que ahora estoy segure, bien arropade por mis amistades, y tengo otras capacidades que no tenia de niñe. Bien, pero insuficiente. Fácilmente se impuso la búsqueda de certeza, una búsqueda con probabilidad casi cero de éxito que solo me llevó al sufrimiento.

Mi relato hasta este momento dejó de funcionar. La búsqueda de certeza tampoco me funcionó, al contrario. Pero, aunque la certeza es imposible, necesito un relato sobre lo que me pasó. Al final el relato que por ahora me funciona es un “muy probablemente algo pasó en mi infancia, algo al menos al borde del abuso sexual, no sé qué, no sé de que gravedad, pero algo pasó”. No es certeza, sigue siendo un relato de incertidumbre. Pero es un relato que ahora encaja mejor con lo que siento, con las emociones que me están surgiendo de mi pasado – con el miedo y el dolor de mi pasado.

Dejé la última sesión de terapia más tranquile. Por primera vez desde días dormí bien la noche, y me desperté bastante tranquile el día siguiente. Volví a llorar varias veces, tanto la tarde después de la terapia, como el día siguiente (y muy probablemente voy a llorar más), pero me estoy dando cuenta de un cambio: es menos un llanto lleno de miedo, sino más un llanto de dolor, un llanto sanador y liberador.

Quizás es esto a que Jordi Gil se refiere al final de su texto sobre los flashback emocionales en la web de Gestalt Salut: “El flashback emocional es una oportunidad para sanar el trauma anterior, el cual busca sanarse a través de la repetición en el presente.

Lo importante es aceptar que se darán esos flashbacks, no traumatizarlos más, y aprender a acompañarse en ellos desde la autocompasión, la adultez y la no critica.

Si es así, con mi nuevo relato sobre un posible abuso sexual en mi infancia estoy más capaz de aceptar a esos flashbacks, estoy más capaz de ver la oportunidad para sanar el trauma anterior. Es dolor, sigue siendo doloroso. Pero es dolor y no me lleva al sufrimiento.