Cosas queer

Crítica al reclutamiento militar y a la militarización desde una perspectiva queer y de género

El ejército utiliza el tema de la igualdad en sus campañas de reclutamiento, a menudo dirigidas a los jóvenes. Dado que son más numerosos los jóvenes que se topan con estas campañas de reclutamiento que los que se alistan en las fuerzas armadas, el efecto de esta forma de presentar las cosas es amplio. Escribo esto desde el punto de vista de un hombre gay.

Militarismo y masculinidades


No se puede rebatir el militarismo sin rebatir la masculinidad hegemónica

  • Andreas Speck, Internacional de Resistentes a la Guerra

IDENTIDADES COLECTIVAS: TRAMPA O INSTRUMENTO PARA EL FORTALECIMIENTO

Las identidades colectivas –"nosotros" como maricas, o como cualquier otro grupo –son habitualmente percibidas como formas de fortalecimiento social, ya que proporcionan un sentido de pertenencia. Pero por otro lado, por su propia existencia, las identidades colectivas crean nuevas fronteras de "dentro" y "fuera", y nuevas formas de comportamiento que limitan la libertad de ser y de hacer de las personas. De este modo, la identidad puede ir contra el fortalecimiento , e incluso puede amenazar la vida de los pueblos como muestran los ataques nacionalistas y homofóbicos. Posiblemente aquí yo esté obviamente condicionado. Considero que las identidades colectivas (ya esté, basadas en la étnia, el género o la nación) no son en ningún modo "naturales"; todas ellas son construcciones sociales. Esto no quiere decir que no existan o que no ejerzan influencia en nuestras vidas . Pero sí significa que nosotros jugamos un papel activo también en nuestra identidad colectiva, estabilizándola o deconstruyéndola.

Militarismo y masculinidad

»La cuestión de la supervivencia humana, ante la renovada carrera armamentística mundial y la destrucción generalizada del medio ambiente, nos obliga a entender el importante papel que desempeña el género en el juego de las fuerzas sociales.«
Robert W. Connell

»Tanto si combate en Croacia como en Bosnia, Serbia, Indochina o Uzbekistán, tanto si lucha por una fuerza de liberación como por una imperialista, el soldado viola mujeres. Lo siente en su cabeza, en su fusil y en su miembro viril: eso es justamente a lo que le incita la civilización.... Y más que por ser una “recreación” del guerrero, lo que le mueve es la afirmación de su propio poder y la satisfacción de ser un hombre de verdad.«
Lepa Mladjenovic

En los análisis feministas se dibuja inequívocamente una imagen del varón como “guerrero”, del soldado como violador. En el ámbito antimilitarista se acepta de forma prácticamente universal que la guerra y la violación, el ejército y la prostitución, forman un todo inseparable. Numerosos análisis de antimilitaristas varones concluyen del mismo modo, lo cual puede parecer un recurso fácil para desmarcarse de esta “imagen del hombre” - tal y como hace, por ejemplo, Klaus Theweleit, en su descripción del hombre fascista - y no tener que seguir profundizando en otras reflexiones sobre la masculinidad. Por otro lado, la cuestión del género en el ejército prácticamente no se aborda, a pesar de que quienes practican este tipo de violencia son casi exclusivamente varones.

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