Recuperación I

Desde unos días me he sentido algo mejor, no obstante mi experiencia del domingo. Sin embargo, a veces me vienen muchas emociones. He empezado a leer el libro de Pete Walker, TEP complejo: De Sobrevivir a Prosperar: Una guía y mapa para recuperarse del trauma infantil (estoy leyendo el original en inglés), y hay muchos momentos cuando tengo que dejar el libro por que me remueve demasiado. Son los momentos cuando me reconozco a mi misme en lo que escribe Pete Walker.

Anteayer leí una parte sobre las relaciones, y fue duro. Pete Walker describe la ansiedad social, qué hace difícil relacionarse con otres sin ansiedad y estrés, especialmente en situaciones informales. He aprendido funcionar bastante bien en ciertos ámbitos – formaciones y talleres, asambleas – y con mucho más ansiedad en otros contextos – charlas, presentaciones, etc. He aprendido aparecer fuerte, segure, aunque internamente muchas veces no me siento así.

Peor son los encuentros informales, sobre todo en grupos. Más fácil son los grupos que conozco, aunque siempre prefiero relacionarme solo con una otra persona. Pero otros ámbitos sociales informales – recepciones, fiestas, …. - con muchas personas desconocidas me cuestan muchísimo, y normalmente busco las personas que conozco.

El otro aspecto que describe Pete Walker tiene que ver con la profundidad de las relaciones. Creo que hasta bien poco – hasta mi primer colapso hace cuatro años – no he sido capaz de realmente confiar, abrirme, mostrarme con toda mi vulnerabilidad. Aunque tuve amistades de larga duración y algunas pocas relaciones afectivas sexuales, nunca llegue a confiar de todo y abrirme, hablar de mi infancia y adolescencia, mostrarme vulnerable. Ni estaba en contacto muchas veces con lo que sentía.

Cuando leí esto en el libro, sentí de nuevo el dolor y la ansiedad de muchos años, de muchas situaciones. El dolor y la ansiedad de una gran parte de mi vida. Lloré, un poco, pero me sentí un poco bloqueade por no molestar a mis compañeras de piso. Respiré profundamente, y conseguí relajarme, pero deje el libro. Hoy por la mañana fui al río y me senté al lado del río y pensé en las emociones que tuve cuando leí esta parte del libro. De nuevo sentí el dolor y la ansiedad de mi vida. También me sentí triste por no haber vivido durante tanto años de mi vida que ahora sí puedo vivir: relaciones más profundas, seguras, más intimas. Mostrarme con mis fortalezas, pero también con toda mi vulnerabilidad. Pete Walker escribe sobre su propia experiencia, y que se puse a llorar sobre la perdida de su perro y que no fue capaz de confrontar a su compañeres de piso y mostrarse en este estado. También habla de lo reconfortante que puede ser el llanto, y me recordé de mi experiencia hace cuatro años, cuando por primera vez desde mi infancia – probablemente desde cuatro décadas – pude llorar, y que necesitaba llorar mucho. Hoy, al lado del río, no lloré. Pude sostener la emoción, pude sostener los recuerdos que me vinieron. Respiré profundamente para relajarme, y para sostener la emoción.

De vuelta a casa todavía estoy removide. No me he visto capaz de participar en un webinar sobre justicia climática prevista para ahora. En vez de esto, siento la necesidad de desahogarme, de escribir. Me quedo todavía con las emociones de la mañana, la ansiedad y la inseguridad que sentía durante la mayor parte de mi vida en muchas situaciones sociales (y no es que ya no las siento – estoy más consciente de mis emociones y de donde vienen).

El camino de la recuperación es largo, y a veces doloroso. Todavía queda mucho dolor, todavía queda mucha a desaprender y reaprender.

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