Policía: ¡a la mierda!

Hoy me levante sintiéndome bastante male. Me puse a sacar como me siento en un texto, y luego fui al río. Ya en el camino tuve que llorar a vez y cuando. Me senté al lado del río, donde siempre me siento, pero esta vez después de quizás 15-20 minutos vino un coche de la policía local. Me pidieron la identificación y me preguntaron por mi justificación. Intenté explicarles que necesito estar allí, mirar al agua y llorar, por unos viejos traumas. Me preguntaron si tomo medicación, y dije que no. Me preguntaron si tengo una carta, y dije que mi psicóloga no puede hacérmela, como no esta prevista en el maldito decreto.

Me quedé sentade y me puse a llorar, insistiendo en que era lo que necesitaba: quedarme, llorar, mirar al agua. Abrieron la puerta del coche de la policía y me amenazaron con llevarme a la comisaría si no me levantaría y volvería a mi casa. Estaba a punto de decirles que me daba igual, que me llevaren a la comisaría, pero al final me levanté lentamente y me puse a andar lentamente hacia la escalera, llorando. Volví lentamente a casa.

Me sentí muy impotente en esta situación. Y, ¿ahora qué? ¿Tengo que buscarme otro sitio para sentarme y llorar?

En el momento no estoy llorando. Pero estoy con mucha ansiedad. Enfado. Impotencia.

Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral”, dice el articulo 15 de la Constitución Española. Parece que ahora, en el Estado de Alarma, la parta “moral” ya no cuenta, la salud mental ya no cuenta. Confinamiento total, si no es por la economía. ¿Qué sentido tiene esto?

En el momento no sé como sostenerme. Siento mucho enfado, también impotencia (que me lleva a mi trauma de adolescencia). Todo parece una mierda.

Al mismo tiempo están les amigues. Muches me llamaron. Otres me escribieron. Ya no soy ni este niñe abandonade, abusade, ni este adolescente sin esperanza, sole, impotente. Soy otra persona. Tengo amigues, redes afectivas, apoyos. He sobrevivido mi pasado, y puedo sobrevivir esto.

Tags: