Las sombras de mi infancia

No puedo evitarlo, con los eventos de las últimas semanas han resurgido las sombras de mi infancia. Hace menos de dos semanas escribí sobre caer en el abismo de mi infancia, y creo que fue el encuentro muy desagradable con la policía este mismo día que echó a un lado este abismo. Pero el tema sigue estando presente, y en los últimos días más. La casa de mi miedo esta muy presente. Ayer y hoy subí a mi web dos textos que escribí hace casi cuatro años sobre este mismo tema: ¿Fui yo víctima de un abuso sexual infantil?, escrito el 6 de agosto de 2016, y Imágenes: ¿Fantasías, experimentos de mi mente, recuerdos?, escrito el 1 de septiembre de 2016 (también hice traducciones al inglés). Que vuelvo a estos textos ahora me muestra que todavía no he hecho paz con mi infancia, que quedan asuntos pendientes.

Hoy me doy cuenta que el nivel de ansiedad ha empezado a subir desde la tarde. Durante la hora permitida salí para un paseo por el río, y durante todo el paseo el tema se quedó en mi mente. No como esta pregunta obsesiva de hace cuatro años “¿Qué me pasó?”. Entiendo que nunca lo voy a saber. No obstante, el tema está aquí, y el miedo también, el miedo sobre todo de la casa de mi infancia, de la casa de mi miedo.

Entiendo que necesito hacer paz con mi infancia. Ya he sobrevivido todo, es el pasado. Ya no me puede causar daño. No obstante, todavía duele. Mucho. Todavía se queda miedo. Mucho. Me gustaría ir a Alemania, a Duisburg, mi ciudad de origen, y afrontarme con la casa de mi miedo. Pero ahora no puedo, con las fronteras cerradas – posiblemente hasta octubre. Mientras tanto, se queda el miedo, se queda el dolor. Se queda el asunto pendiente en mi mente, la ansiedad. A veces más, a veces menos, pero no desaparece. No puedo simplemente mirar a este agujero negro de mi infancia sin que me causa miedo y dolor.

Ya he llorado mucho, sobre todo hace cuatro años. No sé si se quedan lágrimas, si puedo llorar más. Pero se queda dolor. Todavía no he hecho paz.

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