Inquietud

Hoy me levanté con mucha inquietud. Tampoco he dormido bien durante la noche. Me desperté a las 4:30h, y a partir de esta hora ya no pude dormir, o, al menos no más que media hora. Todavía en la cama pensé en mi abuelo paterno, y me subió la ansiedad, como también me sube la ansiedad cuando pienso en la casa donde vivía los primeros ocho años de mi vida (realmente no tengo ningún recuerdo de la casa, más allá de la dirección y sé bastante bien donde está en mi ciudad de origen). Pero la ansiedad bajó de nuevo cuando dejé de pensar en mi abuelo, o en esta casa. Me levanté tarde, y sintiéndome rare, con mucha inquietud, y sin saber que hacer.

Desayune, y empecé a hacer el pan (ayer empecé con la masa madre). Luego salí para lo que yo esperaba sería un paseo por una multitud de farmacias para conseguir mis hormonas. En la calle encontré unes amistades, une de elles otra persona nobinaria, que me contaba de una experiencia transfoba con la policía hace unos días. La mierda de la policía. Charlamos un rato más (manteniendo la maldita distancia, sin abrazarnos), y seguí hacia la primera farmacia. Sorprendentemente tuvieron mis hormonas. ¡Qué bien! Pero al mismo tiempo, ¡Qué mal!, Aquí se fue mi paseo…

Conseguidos mis hormonas volví a casa para continuar con el pan, y – escuchar musica. La inquietud se quedaba. Tuve ganas de salir de nuevo, de ir al río, pero por el miedo a la policía, a una segunda identificación y terminar en el calabozo, me quedé en casa. No supe que hacer con mi inquietud. No estuve capaz de concentrarme en nada. Más musica, con cascos y a alto volumen. Ezra Furman: Twelve Nudes. Luego, me calenté la pizza vegana del día anterior. Y más musica. Laura Jane Grace: Bought to Rot.

Para salir llevé la basura al contenedor en la plaza – 50m de ida, 50m de vuelta. Lejos de suficiente. Me siento confinade. No tengo energía para leer, ni para tomar la guitarra y aprender a tocarla. Hablé con un amigo por teléfono. Y me quedo con ganas de salir y tirar piedras a cualquier coche de la policía o romper todos los cristales de la comisaria. No lo hago. Y se queda la inquietud. Y rabia. Rabia por un confinamiento ridículo, con normas sin sentido (¿que riesgo hay cuando una persona sale sola para pasear?). Rabia hace nuestro Ministro de Interior gay y fascista Grande-Marlaska, quien defiende la “mano dura” de la policía en contra de cualquier persona saltándose del confinamiento (y por un movimiento LGTB mainstream que celebra a cualquier idiota o fascista gay como ministro - ¡mierda!). O no sé que hacer con esta rabia (más allá de tirar piedras a coches de policía).

Me quedo en casa. Inquiete. Sin nada de hacer. Confinade.

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